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martes, 6 de marzo de 2018

Ofensiva por inercia: ¿seguirá Washington con el despliegue de su escudo antimisiles?



Las novedosas armas rusas presentadas durante su intervención ante la Asamblea Federal el 1 de marzo por parte del presidente ruso, Vladímir Putin, anulan todos los planes de la Casa Blanca, según el análisis realizado por el medio ruso RT. El artículo reflexiona sobre la capacidad de EEUU de adaptarse a la nueva realidad de manera oportuna.

Washington sigue con el despliegue de su red de defensa antimisiles a lo largo de las fronteras de Rusia. Los elementos del escudo ya existen en Alaska, Rumanía y los países del Báltico. Paralelamente, los sistemas de intercepción están siendo desplegados en Polonia, Corea del Sur y Japón.



Estados Unidos prevé desplegar cerca de 400 proyectiles antibalísticos, afirma el viceministro de Defensa de Rusia, Alexandr Fomin.

Según el alto rango militar ruso, la parte estadounidense hizo caso omiso a todas las propuestas de Rusia de normalizar el diálogo político.

Además, el escudo antimisiles de Estados Unidos en Europa del Este puede ser utilizado para realizar un ataque, opinan los especialistas militares. En particular, los sistemas de la clase Aegis Ashore permiten lanzar no solo antimisiles, sino también proyectiles de ataque.

Washington lo rechaza de plano. Algunos expertos opinan que el despliegue del sistema Aegis contradice al Tratado INF, que eliminó los misiles balísticos y de crucero, nucleares o convencionales cuyo rango estuviera entre 500 y 5.500 kilómetros.

Incluso si los sistemas de defensa antimisiles cumplieran con el Tratado, de todas maneras socavarían el equilibrio estratégico cerca de las fronteras rusas.



El proceso de agravamiento de la situación en cuanto al equilibrio estratégico en el mundo comenzó en el año 2002 cuando Washington se retiró unilateralmente del Tratado sobre Misiles Antibalísticos (Tratado ABM).

Este acuerdo, firmado entre la URSS y EEUU en 1972, tenía como meta reducir la posibilidad de una guerra nuclear entre ambos países. En aquel entonces existía la amenaza de una carrera de sistemas de defensa antimisiles, según el artículo de RT.

"Pensaban que la industria militar rusa no sobreviviría"

Los expertos consideran que ningún sistema de defensa antimisiles es capaz de garantizar la protección completa en caso de un ataque nuclear a gran escala. De esta manera, la ampliación de la red de defensa antimisiles solo aumenta la posibilidad de un conflicto nuclear.

Estados Unidos se retiró por completo del Tratado ABM en 2002. Entonces calificaron el acuerdo de "reliquia de los tiempos de la Guerra Fría" y prometieron que tal paso "no dañaría a la seguridad de Rusia".



Moscú trató de convencer a Washington de no retirarse del Tratado ABM, recordó Putin en su discurso ante la Asamblea Federal.

En aquella época, los analistas estadounidenses pensaban que la industria militar rusa no lograría sobrevivir, ya que la situación económica en el país era muy grave, recordó el analista militar Alexéi Leonkov en una entrevista a RT.

"Los expertos estadounidenses pensaron que a Rusia le quedaría solo un argumento: sus armas nucleares. Washington no solo tomó rumbo a la retirada del Tratado ABM, sino que también decidió reconsiderar la doctrina nuclear estadounidense en general", explicó Leonkov.

'Daga' rusa

En el mismo discurso, Putin anunció la creación de otros tipos de armas estratégicas, como el novedoso misil de propulsión nuclear, que no tiene análogos en el mundo.

Este tipo de proyectiles cuentan con un alcance ilimitado y una potencia de propulsores enorme, que, por su parte, permite aumentar la velocidad. El misil de propulsión nuclear es capaz de seguir una trayectoria imprevisible y llevar a cabo un ataque contra cualquier lugar del mundo.

Antes de la presentación del nuevo misil, la propulsión nuclear se usaba solo en submarinos y rompehielos.

Entre las armas presentadas por el líder ruso también estaban un dron submarino y el misil aéreo hipersónico Kinzhal —'daga' en ruso—. El arma ya ha pasado con éxito todas las pruebas y ha entrado en servicio, añadió Putin.

Estos proyectiles anulan la efectividad de la defensa antimisiles del posible enemigo. Los sistemas antiaéreos y antimisiles existentes no son capaces de interceptar armas de esta clase: los proyectiles antibalísticos existentes no son aptos para alcanzar los dispositivos hipersónicos.

A la vanguardia

En la actualidad, Rusia es el único país que afirma disponer de un arma hipersónica. Sin embargo, otros países ya trabajan en su creación, como por ejemplo hace China.

La creación de un arma hipersónica es 'prioridad nacional' para el gigante asiático, afirma el director de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa (DARPA), Steven Walker. Estados Unidos no solo se demora en el desarrollo de este tipo de armas en relación a Rusia, sino también a China, admitió Walker.

Para completar sus proyectos, Estados Unidos necesitaría varios años. Estaba previsto que un modelo de prueba del misil X-51A Waverider fuese puesto a prueba en el 2020. Ahora los estadounidenses afirman que el cohete podría estar listo para el 2019, pero el desarrollo de la versión completa del proyectil podría tardar entre cinco y 10 años, según el artículo.



La estrategia de Estados Unidos de rodear a Rusia con la red de defensa antimisiles ya no tiene sentido, especialmente después de que Moscú se hiciera con nuevos tipos de proyectiles, opinan los especialistas.

Rusia nunca ha escondido que tenía planes de crear un proyectil con capacidades de alta maniobrabilidad. No obstante, Washington hizo caso omiso, al considerar que estaría fuera de su alcance.

Los expertos estadounidenses realizaron entonces cálculos y concluyeron que la intercepción de un proyectil de este tipo requeriría el uso de al menos 50 cohetes antibalísticos.

Esa es la razón por la que el presidente ruso apuntó que el desarrollo de estos sistemas anula prácticamente todos los logros de Estados Unidos en la creación de la red global de defensa antimisiles, señala RT.

Es poco probable que Washington logre detener el despliegue de sus sistemas antimisiles en Europa y Asia. El despliegue del sistema antimisiles ha estado previsto desde hace mucho tiempo. De ahí que Washington vaya a seguir haciéndolo 'por inercia', concluye el artículo.

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